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viernes, 25 de octubre de 2013

CULTURA VICÚS - IV

METALURGIA: OBJETOS.-
Según idóneo concepto, en materia de metalurgia, los vicuces, “trabajaron el oro, cobre y plata a la que denominaron Tumbaga o Champi, fabricaron los pectorales, aves en miniatura, narigueras de oro laminado, pinzas de oro para depilar, hachas ceremoniales, azadas y arpones de cobre. Trabajaron el oro, realizando escultura femenina, entre ellas tenemos “La Venus de Frías”. Los Vicús fueron pues los mejores joyeros de las culturas pre-incas” (1).
En las publicaciones sobre el tema en cuestión, se ha expuesto: “la metalurgia Vicús tuvo notable desarrollo. Son abundantes los hallazgos en cobre y plata bañados en oro, láminas repujados, vasos tallados y decorados mediante el repujado, máscaras de oro laminadas, collares de cuentas esféricas o cilíndricas, pectorales de cobre, brazaletes, narigueras y orejeras; azadas y hachas de cobre” (2).
Los Vicús manejaron con destreza los metales como la plata, el oro y el cobre para elaborar sus instrumentos de labranza y manejaron la aleación de estos tres metales. En el Museo Vicús que administra la Municipalidad Provincial de Piura, son expuestos diversos objetos que demuestran el amplio dominio en materia de metalurgia.   
Digno de mencionar es el hecho que los Vicús comparten con las culturas andinas del norte peruano, el trabajo en oro u oro bañado en una sola pieza carente de articulaciones. Lo que parece característico de su metalurgia son los pectorales de cobre dorado con colgajos, pequeños discos hechos de lámina de oro colocados en la superficie de una plancha de cobre dorado. Los colgajos tienen la particularidad de moverse con el menor soplo.         
Los Vicús, así mismo, trabajaron con destreza el metal con un estilo inconfundible en varias formas con características inconfundibles. En esta antigua cultura piurana se emplearon las técnicas  de dorado en toda la cuenca del Alto Piura.
Además confeccionaron con metales de la región una gran cantidad de objetos para el adorno personal, tales como: orejeras, máscaras, narigueras, cuentas de collar, láminas, coronas y toca dos con lentejuelas, además de sonajeras. Muchos de estos artículos eran adornados con motivos  antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos.
También estamos informados por las fuentes bibliográficas que “en el Alto Piura, en la región de Vicús, se han extraído sin duda los mejores ceramios de esta cultura, pero los mejores trabajos metálicos se han encontrado en las serranías de Frías.
Se trabajó el oro, la plata y el cobre mediante el sistema del martillado, repujado y modelado. Al hacer las joyas utilizaban la concha de perla, llevada de Sechura; y no pocas veces perlas, esmeraldas y turquesas. Es muy frecuente el uso de planchas de cobre combinadas con planchas de oro. Es así como se han encontrado en Frías, pequeños discos de oro que estaban soldados a otros más pequeños de cobre, adornos que bien podían ser utilizados como orejeras. Los vasos de oro, repujados, se destinaban a no dudarlo para uso ceremonial. Hay un collar de oro con incrustaciones de nácar, del que pende un dije bastante grande con la forma de un cuarto de disco lunar” (3).
A propósito de la cultura Vicús se ha manifestado que “en la metalurgia vecina de Frías (provincia de Ayabaca), esta costumbre de los “colgajos” está elocuentemente representada en un cinturón con cabeza zoomorfa que mueve la lengua. En el lote de objetos áureos de Frías también hay otros notables testimonios de la metalurgia, atesorados por el museo Bruning de Lambayeque. Estos proceden de un decomiso efectuando gracias a la firme intervención de O. Fernández de Córdova, entonces director de dicho Museo. También de Frías son las grandes y suntuosas pinzas de depilar, en forma de media luna, y las figuras pequeñas de animales sin mayor contenido hierático. En lo que toca a la metalurgia de Frías, hallamos como principal distintivo la técnica de los hilos acordonados o “filigrana”, que sirven al artista para remarcar líneas, tales como las de los ojos”.
La metalurgia proveniente de Vicús, parece ser menos sofisticada que la de Frías. Aparte de los “colgajos” emplazados en forma movible sobre planchas de cobre dorado, (¿pectorales?), parece que el mismo sitio y de los adyacentes provienen también: vasos de oro ceremoniales con repujados, narigueras de láminas en forma de media luna, orejeras (representadas también en cerámica” (4).  
Para completar nuestro propósito en este apartado, hay que corroborar que “los Vicús fueron grandes metalurgistas. Las obras se reducen a objetos suntuarios, armas y planchas de metal doradas, que sirvieron para engalanar a los grandes personajes. Estos “pectorales” de cobre dorado, están ornamentados con “colgajos”, que son pequeños discos hechos de láminas de oro que eran colocados en la superficie del pectoral, por ejemplo ofreciendo la particularidad de moverse con el menor soplo, produciendo destellos con la luz y un ruido tenue de cascabeles, todo lo cual originaba que los grandes personajes deslumbraban al pueblo que estaba bajo su mando. La metalurgia Vicús parece que constituyó la base de la Mochica” (5).
NOTAS.-
(1)Abner Tenazoa Orbe; Obra citada, Pág. 35.
(2)Justo Cáceres Macedo; Obra citada, Pág. 50.
(3)Reynaldo Moya Espinosa; Obra citada, Págs. 81/83.
(4)Editorial Juan Mejía Baca; Historia del Perú Antiguo, Tomo I, Págs. 323/24.
(5)Jorge E. Moscol Urbina; De los Vicús al siglo XX, Pág. 16.

LA FIGURILLA DE FRÍAS.- 

            El trabajo del aplaudido intelectual peruano, don Arturo Jiménez Borja, “introducción a la Cultura Moche”, nos da evidencias que hasta suelo friano llegó la cultura Vicús, de trascendencia prehispánica en nuestra región.
Aquí está la cita que dice así: “Matos Mendieta, a lo largo de su exploración, halló abundantes testimonios del Formativo en las provincias de Morropón y Ayabaca; de modo particular en un sitio llamado “El Mostrante”, situado a cuatro kilómetros de la ciudad de Frías.





En el cerro “Ladrillo Blanco”, comprensión de la hacienda Cahingará del distrito de Frías se encontró la figurilla de Frías, que por muchos años se conservó en el Museo Bruning, de la ciudad de Lambayeque. Luego, Piura recuperó este patrimonio cultural y lo exhibe desde hace algunos lustros el “Museo Vicús“, a cargo de la Municipalidad Provincial de Piura (1). 
Un excelente piuranista, nos entrega un singular dato que insertamos aquí: “Con fecha 2 de abril de 1956, se descubre el tesoro de Cahingará, en el distrito de Frías, Ayabaca, por los hermanos Castillo, hallazgo histórico de gran importancia nacional e internacional. Entre los valiosos objetos de oro encontrados se destaca la singular figurilla o Venus de oro, de 60 gramos de 22 quilates, que es declarada como símbolo del patrimonio cultural prehispánico del departamento de Piura, por el Instituto Nacional de Cultura” (2).
La figurilla de Frías, es llamada también la Venus de Frías, se presenta con las características, que a la letra dice: “Es la representación  de una mujer desnuda, confeccionada con oro repujado, martillado y soldado por mitades. Se advierte cierto movimiento para la cabeza y las manos. Parece que las manos descansaban en dos objetos, colocados uno a cada lado; en cuyo caso, la estatuilla era parte de un conjunto. Los rasgos de esta joya son notoriamente femeninos a pesar de sus anchos hombros y estrechas caderas (como las representaciones del antiguo Egipto. De sus orejas penden pequeñas argollas y los ojos son enormes, pero no dañan el conjunto” (3). 
Conviene destacar que “el tesoro de Frías es uno de los más importantes hallazgos arqueológicos, comparable al de las Tumbas del Señor de Sipán. El ajuar está compuesto de 60 piezas de oro, cobre dorado, incrustaciones de turquesas y mullu y cerámica afiliada a las tradiciones norandinas encontradas en el cerro Calingará y recuperada de las manos -y de las fraguas- de unos huaqueros en el año de 1953” (4).
A propósito cabe recordar que mediante Resolución Directoral Departamental, expedida en Febrero de 1982, El Instituto Nacional de Cultura de Piura, reivindicando un tesoro ancestral nuestro, DECLARÓ a la figurilla de Frías símbolo del Patrimonio Cultural Prehispánico del Departamento de Piura (5).

NOTAS.-
(1)Arturo Jiménez Borja; Moche, Pág. 17.
(2)Edmundo Cornejo Ubillús; Calendario Cívico de Piura, Pág. 66.
(3)Reynaldo Moya Espinosa; Obra citada, Pág. 84.
(4)Víctor Velezmoro Montes; Obra citada, Pág. 32.
(5)Documentos del Instituto Nacional de Cultura de Piura.


CULTURA VICÚS - II

SU UBICACIÓN.-
            Vicús es una cultura arqueológica del Perú Antiguo, con una amplia área geográfica. Existió en la zona costera del hoy norte peruano, que se levanta en el curso inferior del río Piura, a 7 kilómetros del distrito de Chulucanas, en la provincia de Morropón, del departamento de Piura. Sirvió de enlace con otras ciudades levantadas más al norte.
            Se ha expuesto que la cultura Vicús “se encuentra ubicada en la hacienda Pabur, provincia de Morropón, departamento de Piura. La denominación Vicús se debe al nombre del lugar donde se encuentra el más importante cementerio” (1).
Dentro del tiempo, según los estudios realizados, existió 500 años antes de Cristo y llegó a su esplendor hacia los 500 años de la era que vivimos, notándose prosperidad social que le permitió una vida organizada de mil años. Su sede administrativa estuvo en el cerro Vicús, a una altitud de 170 m.s.n.m.
Un comentario apropiado a la ubicación, nos dice que Vicús es una “zona arqueológica a 50 kilómetros al este de la ciudad de Piura y al pie del Cerro Vicús, próximo al caserío del mismo nombre, cerca de Chulucanas, capital de la provincia de Morropón en el Alto Piura. Aquí floreció la gran cultura que lleva este nombre” (2).
Destacando la institución prehispánica que comentamos, se ha puesto de manifiesto que el poblado de Chulucanas se encuentra situado en la zona llamada del Alto Piura, en las inmediaciones del Cerro Vicús, matriz de la Cultura Tradicional denominada con el mismo nombre por los arqueólogos que la descubrieron hace apenas veinte años  –se decía en 1984, agregamos-. Entre los aportes de éstas, se destaca el casi único trabajo de campo realizado por Matos Mendieta en 1964. Algunos ceramios muy hermosos, exponentes de este asentamiento han sido rescatados por los coleccionistas y quizás la más completa muestra  que hoy podemos apreciar, está en la ciudad de Lima. Estas piezas nos ponen en manifiesto la diferencia de estilos y variedad de tecnología” (3).      
A través del rigor arqueológico, se ha verificado que “los cementerios se hallan casi bordando los lados Este-Nor-Este y Sur-Oeste del Cerro Vicús, correspondiente a los sectores Vicús propiamente dicho y Yécala o el Ovejero; las construcciones se encuentran en montículos predominantes, que se han localizado contiguos a la margen izquierda del río Piura y a los basurales cortados por la creciente del indicado río. Toda esta zona está limitada por el río Piura al Este, el caserío de la Matanza al Sur, la carretera Panamericana hacia el Oeste y la bifurcación de la mencionada carretera, que va a Chulucanas, hacia el Norte. Por encontrarse la zona de Vicús prácticamente agotada, los trabajos arqueológicos se circunscribieron al área de Yécala, a pesar de encontrarse bastante profanada” (4).
Desde otra óptica, respecto a la ubicación geográfica de la Cultura Vicús, se acota lo siguiente: “Se ubica en el Cerro Vicús, en la hacienda Pabur, a 7 kilómetros al sureste de Chulucanas, capital de la provincia de Morropón, departamento de Piura. Esta cultura fue receptiva, es decir, que recibió aportes de muchas culturas, entre ellas: Chavín, Salinar, Mochica, Virú, Wari. Quien estudia esta cultura es el arqueólogo Muelle” (5).




Con espíritu de profusión agregamos que, ratificando lo antes reseñado, hay una cita que dice así: “Al llegar al Km. 50, un desvío de 10 kilómetros, conduce a la pujante ciudad de Chulucanas. Al costado derecho del desvío, hay un cerro llamado Vicús y desperdigados por el sector una serie de pequeños poblados y promontorios llamados Huasimal, Tierras Negras, Loma Verde, Ovejero, Yécala, Loma de la Viuda y Matanza. Fue en ese sector en donde se desarrolló la cultura Vicús. Sitio vinculados  a Vicús y ubicados un poco al sur, son Talanquera y Zapotal. Al nor-este, ya en la sierra piurana, también tuvieron relación con Vicús, los asientos de Frías, Santa Rosa y Mostrante” (6). 
Con espíritu académico respecto a la cultura Vicús se ha escrito: “Este importante estilo cerámico fue descubierto por nosotros en la hacienda Pabur, cerca de Chulucanas, provincia de Morropón, departamento de Piura, en la margen izquierda del río Piura, en el año 1963, en ocasión de un encargo del entonces Patronato Nacional de Arqueología, que presidía el Dr. Luis E. Valcárcel (Matos: 1965-66).
La denominación Vicús se debe al nombre del lugar  donde se encuentra ubicado el más importa cementerio. En la carta geográfica figuran con este nombre el cerro, el tablazo y el despoblado donde precisamente se encuentra la ocupación más significativa de la correspondiente cultura. El área de su mejor focalización es el Alto Piura, es decir la sección media y superior de la cuenca del Piura, aunque hay vestigios Vicús en la parte baja.
Los sitios principales que localizamos son: cementerios entre Vicús y Yéncala (el foco más importante), Monte de los Padres, Talanquera, Zapotal, Malamatanza en Morropón y Santa Rosa y Callingará en Fría, Ayabaca. En todos los casos, el patrón de ocupación y aprovechamiento del espacio geográfico es uniforme. La ubicación tiene lugar en suelo plano, como si se tratara de pueblos sumamente pacíficos. No hay indicio alguno de fortificaciones o posiciones defensivas. Naturalmente, nada se sabe de los patrones habitacionales. Hasta la fecha no se ha ubicado una vivienda Vicús, ni menos podemos hablar de edificaciones” (7).   
NOTAS.-
(1)Justo Cáceres Macedo; Las Culturas Prehispánicas del Perú, Pág. 47.
(2)Edmundo Arámbulo Palacios; Diccionario citado, Pág. 290.
(3)Gerásimo Sosa; El barro nos unió; Pág. 7.
(4)Carlos Guzmán; Arqueología Piurana, Los Vicús, Pág. 11.
(5)Abner Tenazoa Orbe; Perú Pre-Inca, Pág. 34.
(6)Reynaldo Moya Espinosa; Historia Pre-Hispánica de la Región Grau, Pág. 67.
(7)Editorial Juan Mejía Baca; Historia del Perú Antiguo, Tomo I, Pág. 411.